1. La unidad, siendo uno de los principales legados de Chávez, no puede
ni debe ser incondicional, debe ser racional, comprometida y leal, pero
ante todo, debe ser una unidad respetuosa de la diversidad y pluralidad.
La unidad que logró el presidente Chávez, sin él, debe cultivarse como
flores, no pisarse como grama, eso implica mucho diálogo, y una
verdadera negociación permanente, no de cargos, sino de políticas
públicas y dirección política. Mandar obedeciendo lo llamaba Chávez.
2. El GPP no puede limitarse a un espacio cooptado por el PSUV, debe no
sólo ampliarse sino, tener su propia dirección, pero además, no debería
ser convocado sólo cuando se quiere hablar de elecciones, como es el
caso actual de las municipales. En contacto con los diversos dirigentes
de las organizaciones del GPP, he recogido una opinión muy clara en
cuanto al deseo de ser tomados en cuenta, no para repartir la torta de
cargos, que además ya ha sido repartida entré "los hijos de Chávez", lo
que desean en su merecido espacio para tomar decisiones y construir
colectivamente un mando político revolucionario, las elecciones aunque
importantes no puede ser el único tema en común.
3. El sobreponer las tendencias sobre las corrientes dentro del proceso,
reproduce un personalísimo poco útil en estos momentos políticos del
chavismo. El único personalísimo que la revolución aceptaba como
necesaria era la producida por el Comandante Chávez, ya que se creó el
consenso de su necesidad para mantener la unidad, pero después de Chávez
dentro del chavismo, sólo su legado se convierte en el conductor ético,
el resto de las tendencias son subsidiarias y poco pertinentes para el
momento político que demanda una visión más colectiva. Las corrientes,
guiadas por planteamiento ideológicos diversos, da mucho más fuerza y
coherencia al proceso que tiene como reto construir el socialismo, las
tendencias son proyectos personalistas que tienden al divisionismo, y
por ende, son fatales para la construcción revolucionaria.
4. El presidente Maduro, muestra mucha claridad política al ponerle un
parao al "madurismo", con lo cual frena cualquier otra tendencia
personalista. Propongo promover la constitución de corrientes que
promuevan el verdadero debate crítico y propositivo, corrientes
orgánicas, que además faciliten la renovación de liderazgos, tan
necesario para evitar divisionismos, pero que no se den por compadrazgos
o jalabolismos, sino, por capacidades, méritos, constancia y formación
política.
5. El método para la escogencia de los candidatos del GPP, planteado por
el presidente Maduro, debe ser una fórmula transparente, desde las
bases, directa, que evite los ventajismos de quienes hoy ocupan cargos
públicos, pero que además supere al nefasto reglamento preexistente en
el PSUV para la designación por cooptación de los candidatos, disfrazado
como método participativo.
La unidad es el reto, pero no se puede mantener por decreto, debe ser por consenso.
lunes, 5 de mayo de 2014
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