sábado, 30 de abril de 2011

ESTAMOS CRIANDO VAGOS


Por César Mella, Psiquiatra

·        Hay que llamarlos varias veces en la mañana para que se levanten supuestamente en la mañana. Se levantan irritados, pues se acuestan muy tarde hablando por teléfono, viendo tele o conectados al internet.
·        No se ocupan de que su ropa esté limpia y mucho menos poner un dedo en nada que tenga que ver con 'arreglar algo en el hogar'.
·        Idolatran a sus amigos y viven poniéndoles 'defectos' a sus padres, a los cuales acusan a diario de que 'están pasados'.
·         No hay quien les hable de ideologías, de moral y de buenas costumbres, pues consideran que ya lo saben todo y contestan con grosería.
·         Se quejan a diario porque “nada les alcanza'.
·        Si son universitarios, siempre inventan unos paseos de fin de semana que lo menos que uno sospecha es que regresarán con un embarazo o habiendo fumado un pito de marihuana.
·        Definitivamente estamos rendidos y la tasa de retorno se aleja cada vez más, pues aún el dí­a en que consiguen un trabajo hay que seguir manteniéndoles.

Me refiero a un segmento cada vez mayor de los chicos de capas medias urbanas que bien pudieran estar entre los 18 y los 25 años y que para aquellos padres que tienen de dos a cuatro hijos, constituyen un verdadero dolor de cabeza.

¿En qué estamos fallando?

Para los nacidos en los cuarenta y cincuenta, el orgullo reiterado es que se levantaban de madrugada a ordeñar las vacas con el abuelo; que tení­an que limpiar la casa; que lustraban sus zapatos; algunos fueron limpiabotas y repartidores de diarios; otros llevábamos al taller de  costura la ropa que elaboraba nuestra madre o tení­amos un pequeño salario en la iglesia en donde ayudábamos a oficiar la misa cada  madrugada.

Lo que le pasó a nuestra generación es que elaboramos un discurso que no dio resultado: 
'¡Yo no quiero que mi hijo pase los trabajos que yo pasé!'.

¿Usted por que tiene lo que tiene?…
Por que le costó esfuerzo… sacrificios, y así es que se aprende a valorar los esfuerzos de los padres y no acostumbrar a nuestros hijos a recibir todo por obligación.

Nunca conocieron la escasez, se criaron desperdiciandoa los 10 años ya habí­an ido a Disney World dos veces, cuando nosotros a los 20 no sabí­amos lo que era tener un pasaporte.
 El 'dame' y el 'cómprame' siempre fue generosamente complacido y ellos se convirtieron en  habitantes de una pensión con todo incluido, (TV, Dvd, Equipo de sonido, Internet y comer en la cama, Recogerle el reguero que dejan por que siempre se les hace tarde para salir…)
 … Y luego pretendemos que  fuera un hogar o exigir o preguntarnos, por que nuestros hijos, se aíslan, no comparten con nosotros, cualquier cosa es mejor que sus padres o una actividad familiar. 
   
¿Quien les suministro todo eso a nuestros hijos?…

NOSOTROS MISMOS, SOLITOS Y SABIENDO QUE NO ESTABA BIEN.

Al final se marchan al exterior a la conquista de una pareja y vuelven al hogar divorciados o porque la cosa 'se les aprieta' en su nueva vida.

Los que tienen hijos pequeños, pónganlos los domingos a lavar los carros y a limpiar sus zapatos a ganarse las cosas. Un pago simbólico por eso puede generar una relación en sus mentes entre trabajo y bienestar.

Las hijas mujeres deben desde temprano aprender a manejar el hogar para que entiendan la economí­a doméstica en tiempos que podrí­an ser más difí­ciles, y porque ellas tienen una conciencia más amplia del orden y la prosperidad del hogar.

La música metálica, los conciertos, la tele, la moda y toda la electrónica de la comunicación han creado un marco de  referencia muy diferente al que nos tocó, yellos se aprovechan de nuestra supuesta desinformación para salirse con la suya.

Estamos forzados a revisar los resultados, si fuimos muy permisivos o si sencillamente hemos trabajado tanto, que el cuidado de nuestros hijos queda en manos de las domésticas y en un medio ambiente cada vez mas deformante y supuestamente por nuestro cargo de conciencia de no tener mucho tiempo con ellos, subsanarlo con cosas materiales...
 
 
Ojala que este mensaje llegue a los que tienen 'muchachos chiquitos', pues ya los abuelos pagaron la transición...

NUNCA ES TARDE PARA CAMBIAR Y RECUERDEN ES MEJOR TARDE QUE NUNCA, NUESTROS HIJOS ALGÚN DÍA LO VAN A AGRADECER

“SOMOS LA ÚLTIMA GENERACIÓN QUE OBEDECIÓ A LOS PADRES…
Y LA PRIMERA GENERACIÓN QUE OBEDECE A SUS HIJOS"