miércoles, 6 de marzo de 2013

Murió Chávez: ¡Viva Chávez!

MARZO 06 DE 2013

Y llegó el día desgraciado. Los hechizos malvados pudieron más que las cándidas oraciones. Los pueblos lloran. Los malvados celebran.

La vida y la muerte en tremenda confrontación. Hoy ganó la segunda.

¡Festeja muerte, emborráchate en tu necrofílica orgía! Nuestro duelo te da placer.

Ya se te acabará el festín, cuando del grano inerme florezca una colosal cosecha de mazorcas.

¿Es que ustedes se han creído que Chávez murió para desaparecer? ¡Vaya pandilla de imbéciles!
Pregúntenle al Che Guevara ¿qué es la muerte?, anden, pregúntenselo a Bolívar.
Hay muertes que nos han dado más vida que las procreaciones de la primavera cósmica.
Volvemos a la poesía armada de Argimiro Gabaldón: “Somos la vida y la alegría, en tremenda lucha contra la tristeza y la muerte”.
Volvemos al río de lágrimas que alimenta la fertilidad de nuestra alma, con un hasta siempre y sin jamás.
Volvemos al abrazo familiar que reconcilia los afectos en medio de la pérdida común.
Nuestro pueblo ha aprendido tanto estos catorce años, que hasta la sabiduría extraviada de los ancestros se reencarnó en nuestras luchas.
La profecía del mártir Tupac Katari se ha materializado de manera sorprendente. La gente humilde de Venezuela corea “Todos somos Chávez”, y aún lo personaliza con orgullo “Yo soy Chávez”, con miradas luminosas que anuncian el nacimiento de una fuerza histórica.
Y, ¿qué es el Chavismo, si no una potente fuerza transformadora?
Hugo Chávez, ese hombre más amado que nuestro Pueblo Madre parió de su entraña dolorosa y bella, nació y renació muchas veces para inmortalizar una causa: el Socialismo.
Él nos dio la vista profunda para leer los signos de la historia y moldearla a favor de los desposeídos. Eso es hacer Revolución.
Revolución permanente y continental, que apenas comienza, que debemos cuidar como él cuidó desde niño aquéllos granitos de maíz sembrados con amor en el patio del rancho de su abuela querida, donde aprendió la fidelidad y entró al túnel de la épica nacional.

Preciosa tarea la que nos dejó usted hermano del alma. No lo defraudaremos. Junto a Nicolás, con todo tu pueblo chavista, seguiremos venciendo.
¡Viva Chávez, eternamente!

Ildefonso Finol