miércoles, 10 de febrero de 2010

Miguel Salazar: “La revolución vive el peor momento de su corta historia”


Comentario de la semana


Cuando al anochecer del pasado viernes, en el estadio José Pérez Colmenares de Valencia, José López decretó la derrota del Magallanes al disponer del rodado de Andrés Eloy Blanco lanzando a primera, no sólo hizo el tercer out sino que además, sin disponérselo, a esa hora marcó también el punto más bajo en la popularidad de Chávez en 11 años de Gobierno. La voz se multiplicó y se convirtió en la letanía de una afición derrotada: “Chávez nos empavo”.

Minutos antes, un apagón enmudeció a la multitud. Por cierto, al Gobierno no le debe ser difícil conocer quién o quiénes son los responsables de una situación que ha podido devenir en una tragedia. ¿Quién realmente quiso bajarle el braker a la revolución? La opinión, en el seno del pueblo, es que el propio Chávez pretende “suicidarse” en primavera.


El caso es que, de acuerdo a una opinión generalizada, la revolución vive el peor momento de su corta historia. Fidel recomienda a un “bombero” del Gobierno cubano y Chávez no duda en traérselo para sofocar una probable rebelión de los bates del pueblo. Chávez, como mánager, no ha comprendido que una alineación equivocada se encontrará con el rechazo rotundo del graderío.


No creo que el “relevista” cubano esté en condiciones de enfrentar ese goloso cuarto bate que significa el problema de la electricidad. Es como si Billy Martin, en sus buenos tiempos, se hubiera traído un lanzador de la Liga de las Toronjas para enfrentar a Reggie Jackson con tres en base y sin out, con el juego empatado a cero. En el caso nuestro, si Ramiro Valdez sale y no puede resolver la situación el abucheo en su contra será apoteósico y Chávez no podrá evadir su responsabilidad.


A mí, particularmente, me parece que el Gobierno revolucionario está dando tumbos; Chávez bota al ministro Ángel Rodríguez cuando el verdadero factor responsable de la derrota eléctrica es el primero de su alicaída rotación, y ese no es otro que Rafael Ramírez. La noche del 29 de enero de 2010 va a quedar para la historia porque en esa oscurana el propio Chávez abrió el camino para una eventual derrota del Gobierno. Porque quiera o no aceptar la realidad, hoy se pierde una elección y más si es decisiva. El diagnóstico de ese scout que es el ciudadano común de las gradas es dramático: La alineación del Gobierno tiene un bajo average, su defensiva es errática, su rotación es bateada a placer y para colmo la selección del bullpen no es buena.


Además, su gerencia de mercadeo es de lo peorcito; su consigna con Chávez todo, sin Chávez nada, no entusiasma.


Entretanto, la alineación de la contrarrevolución es poderosa, la fortalecen los graves problemas de inflación, desabastecimiento, apagones y tubos rotos. En lo que a mí respecta, podría sentir satisfacción la noche de las elecciones parlamentarias cuando Chávez admita la derrota; sin duda que ser acertado en la información y el análisis me llena de orgullo, pero no en este caso. Cuando en diciembre del 2007 me anticipé al resultado en final de fotografía, la plana comunicacional del Gobierno se mofó hasta más no poder de nuestro pronóstico, hasta que la noche de ese domingo electoral Chávez tragó saliva para decir que efectivamente había perdido en final de fotografía.


Ahora se anuncia viento de agua. ¡Cuidado con un aguacero de votos en contra! No olviden enmendar la plana ahora porque luego será demasiado tarde.

Tips


UNGIDO. Por ahora, Henri Falcón no se irá del PSUV, pero, en el Alto Gobierno (aunque usted no lo crea) se le promueve como el futuro contendor de la Oposición para las elecciones del 2012.


Uno de los motivos que obligará a Falcón dar el salto “involuntario” de talanquera es precisamente el caso Transbarca (el sistema de trolebús que se construye para Barquisimeto).


Este proyecto se viene desarrollando en medio de serios cuestionamientos que salpican al ex alcalde hoy gobernador de Lara.


No obstante, Chávez busca un Falcón en su futuro. Por supuesto, siempre y cuando sean posibles unas elecciones.

PELEAS.


El allanamiento de Globalcorp (casa de bolsa) y la remoción del ministro de Turismo conforman secuelas de la lucha intestina librada por las facciones que se disputan el poder en el marco del proceso revolucionario. La historia es larga. Tan pronto se frustra la venta de Digitel (la firma telefónica disputada por un ex ministro y el empresario Ricardo Fernández), contra RF se inicia una campaña que tiene como epicentro El Nuevo País.


Las informaciones desplegadas vienen del propio cuartel general del adversario de Fernández. Entretanto, el jefe de la Superintendencia de Bancos le oficia al comprador del Banco Canarias advirtiéndole que está fuera de la Cámara de Compensación.


Un alto funcionario interviene y a través de una “mano peluda” le pide al ministro de Finanzas le dé curso a la destitución del jefe de la Sudeban. Ese cambio va en punto de cuenta al Presidente.
El “destituido” se apoya en el embajador de Venezuela en Cuba y logra ser recibido en el despacho de Miraflores. Allí plantea su situación y como resultado obtiene que se rechace el punto de cuenta.


Se inician las investigaciones y RF se convierte en el primer detenido. De inmediato hay una respuesta y Arné Chacón Escamillo (bando contrario) es el próximo preso. En el laboratorio de ese mismo sector se diseña una campaña sucia contra Diosdado Cabello. Desde la Sudeban se da el allanamiento de Globalcorp. Una por una no